Al respecto, Arguinchona refirió que “los que menos tienen son los que más sufren y hay un par de cosas que son muy fuertes, que son la falta de trabajo, pero también que los que tienen trabajo, incluso en blanco, están muy por debajo de la línea de la pobreza, algo que muy pocas veces se vio”.
Agregó que “incluso hay casos donde trabaja el matrimonio, los dos con trabajo en blanco, y no les alcanza para tener una vida digna, y también las personas jubiladas la están pasando mal porque las jubilaciones son realmente muy pequeñas para las necesidades que tienen, sobre todo en una época de la vida donde se necesitan remedios y demás, se complica mucho”.
“La situación es muy difícil y si no ponemos a la persona como el centro de la economía, si lo manejamos por sacar resultados o números, nunca las personas van a alcanzar su plena dignidad”, reflexionó.
Ante esto, alertó que “a la salud mental le afecta muchísimo la situación económica porque el no poder llegar, ya no a fin de mes, sino que no se puede llegar al 15, o una persona que emprende un negocio y al poco tiempo tiene que cerrarlo, son cuestiones que afectan y que indudablemente las personas no somos simplemente alma somos también cuerpo. Entonces la mente forma parte de todo esto y hay mucha gente que está cayendo en problemas de salud mental en el sentido de desánimos, depresiones, la necesidad de algunos fármacos para poder levantarse”.
No obstante, también dejó un mensaje esperanzador: “Indudablemente desde la fe tenemos una respuesta. Cuando una persona vive plenamente la fe, como dice el Señor: ‘vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, yo los voy a aliviar’. La fe fortalece ante la adversidad, de eso no hay ninguna duda, pero indudablemente que fuera de la fe también se hace más difícil”.
“Y hay personas que incluso tienen fe, pero que por ahí también les resulta muy difícil llevar la situación de todos los días. Por eso la salud mental, también lo indican los facultativos, está viviendo momentos difíciles. Siempre el recrear el espíritu, el entregárselo a Dios, hace que una persona no caiga en los vicios, que no caiga en debilidades, que se enferme menos mentalmente en cuanto que tiene más fortaleza interior. La fe siempre da muchísimas más respuestas; incluso los médicos indican que ante situaciones de enfermedad física las personas con fe la llevan mejor y hasta alcanzan resultados mucho más favorables. La fe siempre es un fortalecimiento, no es un escape de la realidad, no es escondernos ante lo que nos pasa sino fortalecernos en Dios para sobrellevar la vida que no está fácil”, planteó.
Por otra parte, sobre la festividad de San Cayetano, Arguinchona sostuvo ante Play Televisión que “el 7 de agosto nos convoca en primer lugar para agradecer, porque le agradecemos al santo toda su intercesión para justamente obtener gracias. Es una fecha también muy especial para imitarlo porque San Cayetano es un hombre totalmente entregado a Dios y al prójimo y por eso tenemos que imitarlo, y también para pedir, porque el pedir es propio de los humildes, los que se saben personas necesitadas, por eso el 7 de agosto es agradecimiento, imitación del santo y también el pedido”.