Por José Zenclussen
Hoy ya no importa el porcentaje de gente que finalmente registre su oposición. Todos saben que fue tan importante la manifestación de los vecinos, que aplicar la ordenanza del millonario "Plan de Pavimento" llevará al quiebre económico, financiero y político del fascendinismo local.
Mejor retroceder, maquillarse y posicionarse de otro modo. La gente le dio a la política una nueva lección. El intendente y sus funcionarios ya saben el resultado y están en el proceso del "baño de humildad", al menos, de la puerta para afuera.
Mañana habrá una reunión en el Concejo Municipal con la Federación de Vecinales que hace algunas semanas pidió "barajar y dar de nuevo" porque el actual plan resulta inviable. Todos confirman sus deseos de concretar obras de pavimento, pero las condiciones económicas que presentó el gobierno local, no dejaron de sorprender.
La cantidad de errores cometidos por la gestión condenaron la suerte del plan de pavimento al cual el intendente se abrazaba para salvarse política y económicamente. Repasemos...
► Nunca se supo cuantas cuadras tenía el plan y eso modifica la unidad de cálculo para todo el proyecto.
► El intendente se apuró a aprobar cambios al plan que él le había votado a Meiners, antes de que cambie la formación del Concejo Municipal. Entre ellos, aumento del 30 al 40% la cantidad de oposición necesaria para que el plan se caiga. Sin embargo, mantuvo el 18% de incobrabilidad en el cálculo financiero. Es decir, si el 30% de la gente se opone y utilizará ese antecedente para no pagar, las cuentas no cierran.
► La comunicación oficial no lo acompañó a Müller y Müller además le mintió a la gente. Dijo cosas que la Ordenanza no tiene, como por ejemplo, el Registro de Oposición diferenciado por barrio. A los vecinos que fueron a oponerse al plan, ni siquiera le preguntaron en cuál de las 17 zonas está. No está la zona escrita en el rechazo que cada vecino firmó. Hay un solo registro con firmas acumuladas en al menos cuatro tomos.
►Las reuniones con vecinos en diferentes barrios fueron un caos. Cada pregunta incomodaba a Müller y las respuestas de él y sus técnicos fueron diferentes dependiendo del barrio en el cual estaban.
► La difusión de costos muchos más económicos por la misma obra en otras localidades como San Carlos Centro, dejaron al fascendinismo mudo y ese off side aumentó la desconfianza ciudadana.
► El personal técnico municipal no pudo calcular el costo de los desagües y lo colocaron en base a sugerencias del Gobierno Provincial. Ese costo hizo inalcanzable la cuota.
► Algunos vecinos tienen liquidaciones menores con mayores superficies. ¿Por qué? La gestión Müller pifió el cálculo de diagonales con los macizos. Cualquiera se puede equivocar, pero negar los errores es soberbia.
► Incluyó a vecinos del Oeste en la obra a los cuales les dijo que hasta el final del tramo 3 del Canal Hohenfels el pavimento no iba a comenzar en el barrio. A diferencia de lo sucedido con el plan Meiners, Müller les mandó la liquidación para que empiecen a pagar desde el día 1.
► A pesar que los concejales de la oposición como Andrea Martínez y Víctor Elena advirtieron de los errores del plan, Müller los menospreció. Se les rió y les impuso la mayoría automática. A tal punto que cambios consensuados entre una de sus secretarias con esos concejales horas antes del tratamiento, fueron despreciados en el recinto horas después por sus obedientes levantamanos (incluído Ranalletta). Eso es soberbia política.
► El plan de pavimento incluye tantos desagües troncales en los costos que encarece todo y demuestra el contraste: El concejal Müller la obligó a Meiners a buscarse el dinero para los costos de desagües troncales mientras el Müller intendente no gestionará ningún desagüe extra cálculo. Sólo lo hará con el desagüe de calle Hohenfels sobre el cual ya tiene el compromiso de Pullaro.
Podemos seguir enumerando, pero los errores cometidos asemejan al radicalismo a una gestión novata. Resulta increíble que la maquinaria política que fue capaz de colocar al desconocido Müller como intendente en sólo unos meses de campaña, haya sido capaz de equivocarse tanto para llegar a este punto de debilidad de gestión.
Quienes conocen detalles señalan al propio Müller como responsable, por conformar un gabinete de técnicos inexpertos. Por momentos parece más un desfile multitudinario de modelos (son más de 20 políticos con sueldos millonarios), en lugar de una maquinaria de gestión. A esos políticos hay que sumarle los numerosos directores y jefes de sección que esta gestión ingresó ya como empleados municipales. Ah! y un vocero con sueldo millonario. Muchos funcionarios tienen problemas de interpretación de texto, una locura.
Carlos Fascendini como líder político de este gobierno, permitió esta desmesura.
Atentos: cuando en las próximas horas los escuche humildes, solidarios y declaren que se trata de una gestión que escucha a la gente, será solo un maquillaje, tras un brutal error político que los pone en una posición incómoda.
Agrandaron a opositores, tienen que volver sobre sus pasos y dar explicaciones.
La pregunta final que formará parte del discurso de las próximas elecciones es: El plan de pavimento, ¿se cayó porque la gente se opuso o por los múltiples errores de gestión autoinflingidos de un intendente que no escuchó a nadie?
Quizás lo primero es el resultado de lo segundo. La soberbia es mala consejera. En buena hora lo vivido sirva de lección.