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Innovador esperancino inauguró nuevo molino para producir harina de algarroba

Al respecto, Robledo comentó que “es la inauguración de una nueva sala de producción de harina de algarroba. Nuestra empresa es Producciones Nativas, es una spin-off por definición, como una empresa incubada en el marco de Universidad Nacional del Litoral que empezó como un emprendimiento por un subproducto que tenía la facultad a partir de la trilla de semillas, que hacen un registro del germoplasma de los algarrobos de toda la provincia. A partir de ahí surgió la idea”.

“En mi caso hace 10 años que trabajo con ONG en todo el Chaco y también tuve la suerte de trabajar en siete provincias. Dentro de mis actividades en la parte de manejo de bosque me encontré con el algarrobo, un gran aliado para la restauración de suelos degradados y la fruta que produce, que es la algarroba, con la cual en el proceso de molienda se logra una harina que es sin TACC, que tiene un alto contenido de glúcidos totales –entre un 50 y un 55%-, un alto contenido de proteína y un elenco de macro y micronutrientes”, explicó.

Gonzalo Robledo.
Admitió que “no descubrimos nada, sino que revalorizamos un uso ancestral, porque la harina de algarroba forma parte de la dieta de las comunidades indígenas y criollos desde hace siglos, que gradualmente por cuestiones de moda y de mercado es más fácil acceder a una góndola y comprar un paquete de fideos o de arroz y se fue perdiendo un poco la costumbre”.

En ese marco, en declaraciones a Play Televisión, explicó que “dentro de distintas estrategias formamos parte de algo que se llama Hub de Innovación Forestal, que es algo impulsado por la Unión Europea, y en el marco de eso nosotros presentamos la convocatoria a un proyecto, donde en parte se financió esta obra, también contando con el acompañamiento del proyecto TecPro (Tecnologías para la Producción) impulsado por la provincia”.

“Este es el momento de demostrar lo que venimos haciendo porque fue un gran desafío ya que no existe en el mercado un molino específico para esto, tampoco una estufa –porque necesitamos secar la semilla- ni tampoco una lavadora entonces fue un desafío desarrollarlo y nuestro objetivo es poder transferirlo. Incluso parte del proyecto fue eso, diseñamos y construimos seis molinos, los cuales se distribuyeron en comunidades de Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Chaco, y el objetivo es después poder transferirlos”, planteó.

Finalmente, comentó que “nosotros estábamos trabajando en la misma facultad, a partir de lo cual generamos las habilitaciones correspondientes, pero teníamos ciertas limitaciones, así que fuimos trabajando con prototipos de máquinas hasta que finalmente logramos consolidarlo, y ahora se ve reflejado acá la posibilidad de pasar de una pequeña escala de 100, 120 kilos por ciclo de producción, lo cual nos llevaba prácticamente 3 a 4 días, a un ciclo de 450, 500 kilos que lo alcanzamos en un día”.

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