Damián, querido hermano. El mandato que me dieron nuestros padres cuando éramos chicos, fue que te cuidara, y siento cuando me encuentro con conocidos que me preguntan por vos y les digo que andas bien y que te quedaste en Miami, que no te estoy cuidando. Hace cuatro años que vengo sintiendo el peso y ando esquivando gente, pero como se que los difuntos leen el diario ya te habrás enterado del fallecimiento de la abuela Cata, justo unos días antes de cumplir los 100.
Te cuento, en Esperanza las cosas no están igual, si venís por acá tené cuidado que modificaron la plaza, el turco sigue soltero, Andrés anda todo el día de traje, pato y lagarto son los más viejos del boliche…
Sería bueno que a ellos les cuente lo que pasó, así te sigo cuidando, hace cuatro años te acostaste a dormir en una tibia noche de Miami y te metiste en un sueño con trampa, uno del que no se puede salir, porque esa bella chica se convirtió en la parca, y esa noche las olas te acunaron, y te quedaste dormido para siempre.
Así mueren los artistas, soñando.
Leonardo Scheffer