La palabra cáncer puede provocar diferentes reacciones en la gente, pero lo que no debe es generar prejuicio y desinterés. Por el contrario, tiene que convocar a la solidaridad, la colaboración y la ayuda.
Esto es lo que a diario hacen las integrantes de la Asociación Virgen del Milagro, institución cuyo fin es brindar ayuda a los enfermos oncológicos de bajos recursos.
AVIM nació en 2006 por iniciativa de Liliana Silva, quien integró la institución hasta el año pasado. A partir de la renovación de comisión directiva el primer objetivo es encarar una campaña de difusión masiva “para que la gente conozca lo que hacemos y lo que tenemos para ofrecer. Queremos ayudar más porque disponemos de fondos y sabemos que hay gente que necesita y tal vez no recurre a nosotros no sabemos bien por qué”, aseguró a Edición Uno Norma Munguzzi, integrante de la Asociación.
Gran colaboración
- ¿Qué tipo de ayuda brindan al enfermo oncológico?
- En este momento la mayor ayuda es con pasajes para trasladarse a los lugares donde deben tratarse, porque generalmente para rayos el enfermo tiene que viajar todos los días durante casi dos meses y lo acompaña un familiar. En estos casos les damos bonos de colectivos o en situación extrema pagamos el remís. También entregamos medicamentos, pero no tanto porque creemos que las obras sociales los cubren. De todas maneras cuando el medicamento es muy costoso vienen y nos piden ayuda. Nosotros colaboramos con todo o con una parte, pero lo que nunca hacemos es dar dinero.
- ¿De qué manera consiguen los recursos?
- Tenemos aproximadamente 300 socios que ofrecen un aporte mensual voluntario y prácticamente con eso conseguimos todo. Gracias a Dios cuando la gente conoce lo que hacemos colabora mucho. Otro beneficio son las coronas de caridad, para lo que deben llamar al 15535314. Además en distintos negocios, sobre todo en farmacias, pusimos urnas para que la gente se asocie, aunque en algunos también dejan dinero.
También vendemos tortas y café en el Paseo de Compras, lo que nos da buenos resultados no sólo por el beneficio económico sino que para nosotros es una vidriera para mostrar lo que realizamos. En este tipo de eventos la gente se acerca a preguntar qué hacemos, ya que le llama la atención.
- ¿A qué cree que se debe eso?
- Creo que es porque no hay persona que no haya tenido algún caso de cáncer en la familia, la gran mayoría de los ciudadanos tuvo uno y cuando les toca de cerca los estimula ayudar. Este es un tema que toca mucho porque a mi entender hay muchos casos de cáncer en Esperanza.
- ¿Cuántos cree que existen en la ciudad?
- Por lo que escuchamos estimamos que hay muchísimos casos, pero la mayoría están cubiertos por la obra social, por eso no se acercan a nosotros a pedir ayuda.
- ¿Cuentan con algún aporte del Estado o de los dirigentes políticos?
- Nada. Nos arreglamos sólo con la colaboración de la gente.
Pedir ayuda sin miedo
“La gente es bastante reacia a pedir ayuda. En un principio pensábamos que era porque faltaba difusión de nuestra actividad, pero pusimos afiches en varios lugares y trabajamos para dar a conocer el trabajo de la Asociación.
De todas maneras necesitamos que el enfermo sepa que tenemos para ayudar más de lo que actualmente lo hacemos, podemos colaborar más que ahora porque disponemos de fondos y queremos usar ese dinero porque hay gente que necesita y tal vez no recurre a nosotros”, señaló Munguzzi.
- ¿Lo hacen en un momento crítico, en última instancia?
- Sí, en momentos críticos, en una situación muy necesitada. Cuando la familia se desespera y no sabe dónde recurrir.
Trabajo social
“Estamos charlando con gente del Hospice La Piedad y de Alcec para trabajar de manera conjunta. Si bien aún no hay nada concreto, esa es la intención”, dijo Norma Munguzzi.
- ¿Ustedes también brindan ayuda psicológica o asistencia al enfermo y su familia?
- Contamos con una asistente social que visita a cada familia que viene a pedir ayuda, constata en qué situación se encuentra y qué tipo de ayuda necesita. Además estamos viendo la posibilidad de contar con el aporte de una psicooncóloga para tratar a enfermos y familiares. Y más adelante la idea es brindar charlas con profesionales para la prevención y contención del enfermo y su entorno.
Sin espacio físico
Cada quince días o una vez al mes se reúne la comisión directiva en la casa de alguna de sus integrantes porque no cuentan con espacio propio.
“Estamos tratando de conseguir alguna oficina pequeña, ya que eso ayudaría a que la gente nos identifique y tenga confianza en nuestro trabajo. Quienes quieran comunicarse pueden hacerlo al 15401393, tanto para asociarse como para recibir ayuda”, dijo Munguzzi.
Comisión
AVIM cuenta con personaría jurídica y la comisión directiva es encabezada por Graciela Bode de Quilici.
Es acompañada, desde la vicepresidencia, por Beatriz Barin de Rhormann, secretaria Daniela Bertnz, tesorera Betiana Kummer de Bertnz, vocales titulares María Rosa Ietri de Butarelli, Marta Salierno de Cignetti y Norma Munguzzi; suplentes Georgina Strada de Bellón, Fernanda Colombo y Marta Chervat de Kummer, asistente social Fanny Pais.